lunes, octubre 31, 2005

TranSantiago o "adios a dormir en la micro".

Llegó el tan anunciado Transantiago y apenas apareció se fueron cagando los "chocopandas", vendedores de pomadas curatodo, cepillos dentales importados directamente de Europa, calendarios mamones con imagenes de Winnie the Pooh y la tipica frase "Un amigo es quien está siempre a tu lado". También de una se fueron los "pide moneas" y se fueron con ellos los cuentos fantásticos que inventaban para sacarnos una moneda de $100, porque si dabas una de $50 eras un maldito miserable insensible que no comprendía la trágica historia de vida que había escuchado hace sólo unos minutos... Todo eso, desapareció... O, con el tiempo desaparecerá ya que aun quedan dinosaurios amarillos circulando con la fecha de muerte estampada en el parabrisas. Ah, pero ¿desaparecerá totalmente?, ¿de verdad lo crees?.
Aunque lo que a mí me preocupa es otra cosa... Una de las ideas principales era hacer más rapido el sistema con menos demora en el viaje, pero ¿y qué chucha pasó?, porque ahora me tengo que levantar más temprano para hacer lo mismo de antes. Las micros cambiaron su recorrido sin previo aviso y otras tantas desaparecieron. Nadie informó nada y ni siquiera en la pagina oficial del Transantiago aparecían los recorridos. Por lo menos hasta el viernes de la semana pasada.
Y así y todo igual no más me subí a una de las nuevas micros para cachar qué tal era la cosa y resultó algo bueno, como por ejemplo que tienen calefacción o se acomodan a la altura de los más pequeños para que puedan subir sin problemas y las "micros-cuncunas" tienen sensores que no permiten la puesta en marcha de la maquina con las puertas abiertas... Aunque, no todo es tan lindo porque paran a cada rato ya que los muy imbeciles pusieron los paraderos muy seguidos y cuadra que no tenía paradero le chantaron uno. De este modo sólo consiguen desperdiciar el potencial de las maquinas y uno simplemente ve como las micros amarillas pasan y pasan mientras solo atinas a pensar "micrero culiao(perdón "operador" culiao) que no se apura". Tampoco se respeta la bajada por atras. Es que los chilenos somos tan especiales que no podemos hacer caso a lo que dice el chofer (Vah!, señor operador). Las viejas hueonas tampoco entienden que tienen que pagar con monedas o tocar el timbre antes de su parada. Y en consecuencia todo eso demora aún más el viaje.
Hey, relax... Si estamos en Chile, así que la hueá pronto volverá a ser como antes. Las carreras de micros no desaparecerán, los heladeros igual no más van a subir a ofrecerte el tan refrescante mora-crema o chirimoya alegre y seguirás comprando huevadas de mala calidad de las promociones de dos por $500 porque en el "comercio establecido" está más caro. Es que hay que aprovechar.
Sólo queda esperar a que la gente se adapte y las micros pasen, porque por lo menos desde que se implementó este sistema he tenido que viajar en otras micros ya que la única que me servía no pasa nunca. Quizá sea porque estos choferes son regalones y se levantan más tarde los hueones... vaya uno a saber.
Aunque qué importan todas estas cosas, qué importa que ahora gaste más plata que antes y qué importa que la micro no pase a la hora... lo único que lamento es que la maquina que me servía ya no está y no podré dormir más en la micro. Maldito TranSantiago!.